Tres formas en las que El Salvador ha cambiado Bitcoin para siempre

Bueno, esto escaló rápidamente.

En mayo, hablé con el omnipresente podcaster de Bitcoin, Peter McCormack, quien estaba en El Salvador siendo testigo de primera mano, no solo de la adopción de bitcoin como moneda transaccional dentro de las comunidades salvadoreñas, sino también de una proliferación significativa de Lightning Network, una aplicación que liquida instantáneamente las transacciones de bitcoin entre usuarios.

Solo unas semanas después, los rumores desde la conferencia Bitcoin 2021 en Miami arreciaron. Se decía que un país iba a “adoptar” bitcoin como moneda de curso legal. Inmediatamente me vino a la mente El Salvador, debido a esa conversación con McCormack en mayo, pero nunca pude haber imaginado el curso de los eventos que se han desarrollado esta semana.

En la conferencia, el prodigio de Lightning Network, Jack Mallers, subió al escenario y lanzó un mensaje emotivo, acompañado con un anuncio que sacudió el panorama de la moneda digital durante los días siguientes. Todos los que asistieron, pudieron ver cuánto significaba para él este anuncio en particular. Mallers compartió su pasión por Lightning Network y describió sus esfuerzos en la pequeña nación centroamericana y luego, sorprendentemente, presentó un mensaje del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, quien anunció sus planes de enviar un proyecto de ley a la Asamblea salvadoreña, para convertir a Bitcoin en moneda de curso legal en su país.

Como era de esperar, la noticia provocó un gran revuelo, y las piezas de dominó realmente comenzaron a caer. Funcionarios públicos electos en Paraguay, Panamá, Argentina, Brasil, Colombia, México y Ecuador comenzaron a unirse al movimiento para clasificar Bitcoin como moneda de curso legal en sus países, y la avalancha de tweets pro-bitcoin en español fue coronada con una sesión de la Asamblea de El Salvador, realizada hasta altas horas de la noche, y que finalizó con la aprobación oficial de una ley que declara Bitcoin moneda de curso legal en el país.

Si bien los diputados aún están deliberando sobre los detalles exactos de la legislación y aún cuando existe un importante escepticismo sobre la verdadera intención de cualquiera de estos políticos latinoamericanos (un escepticismo saludable ante todas las promesas políticas es una postura sabia por defecto), lo que más importa son los ecos que se pueden derivar de la aprobación de la legislación salvadoreña.

Estos son algunos de mis pensamientos y conclusiones:

1. La idea de que “los gobiernos prohibirán el bitcoin” está oficialmente enterrada y ahora roza el absurdo. Claro, algunos dictadores encontrarán una razón para criminalizar la propiedad y el uso de Bitcoin para proteger sus regímenes tiránicos, pero ahora tenemos al menos un país que considera bitcoin como moneda de curso legal. Los tibios, seguramente nos recordarán cuán pequeña es la nación de El Salvador, o cómo los funcionarios del gobierno allí pueden ser corruptos o dictatoriales. Pero debemos seguir mirando el panorama general: Bitcoin es empoderamiento financiero y ahora algunas naciones están comenzando a reconocerlo así. Siempre que suficientes naciones, no solo clasifiquen bitcoin como legal, sino que realmente lo adopten, el arbitraje regulatorio llevará a los propietarios y negocios de Bitcoin a naciones que sean amistosas con él.

2. La idea de que “bitcoin no es una moneda debido a la volatilidad” también está muerta, afortunadamente. Quienes están en occidente deben revisar sus privilegios a nivel financiero, y darse cuenta de que, aunque ellos confían en el dólar o el euro, muchas personas alrededor del mundo no pueden darse ese lujo. Una nación ha elegido Bitcoin como un sistema paralelo para operar sus finanzas, y los políticos latinoamericanos apenas están comenzando a caer en cuenta de esta decisión. El impulso es palpable, y el genio está definitivamente fuera de la lámpara: los centroamericanos y sudamericanos quieren la opción de denominar su vida y trabajo en bitcoin. Además, es importante señalar cómo el proyecto de ley que se aprobó en la Asamblea salvadoreña fue un proyecto de ley centrado en Bitcoin. El documento convierte a Bitcoin en moneda de curso legal: no cualquier otra criptomoneda, ni stablecoin respaldada en dólares estadounidenses, ni moneda digital del banco central (CBDC), ni tampoco una moneda digital supranacional (derechos especiales de giro del FMI, por ejemplo), incluso a pesar de la volatilidad. Bitcoin es una moneda porque la gente está dispuesta a usarla y comerciar con ella y, por eso, naciones como El Salvador ahora están dispuestas a clasificarla como moneda de curso legal.

Bitcoin dejó de ser riesgoso para una nación debido a la volatilidad de sus precios en términos de dólares; más bien, las monedas que no son bitcoin, como el dólar estadounidense, son riesgosas para una nación sin su propia moneda (como El Salvador) ya que depende de políticas ajenas, especialmente dado el despilfarro fiscal y monetario de los Estados Unidos. Estén o no de acuerdo con las políticas económicas de Estados Unidos, los salvadoreños no tienen nada que decir al respecto. Con Bitcoin, la política está grabada en piedra a través de un algoritmo, nivelando el campo de juego monetario para las naciones poderosas y las geopolíticamente menos representativas.

3. Bitcoin es geopolítica. El proyecto de ley salvadoreño y las subsiguientes naciones latinoamericanas que se suban a bordo del tren Bitcoin por este impulso plantean un aspecto crucial de la actual revolución monetaria Bitcoin. Muchas naciones de América Latina tienen una intensa relación de amor-odio con el dólar estadounidense. El Salvador, Ecuador y Panamá están completamente dolarizados y, por lo tanto, tienen economías y tasas de inflación que están sujetas a las políticas impuestas al norte de sus fronteras. Sin embargo, dependen en gran medida del consumidor estadounidense y de las relaciones comerciales estadounidenses para tener una economía saludable. La nueva legislación salvadoreña nos recuerda que las naciones latinoamericanas no permanecerán a la sombra de Estados Unidos para siempre. Los ataques centenarios de los conglomerados frutícolas estadounidenses, los golpes militares patrocinados por occidente y la irrupción del FMI en la región a través de préstamos, han dado forma a una desconfianza latinoamericana hacia el sistema monetario centrado en el dólar. Ahora sus líderes y ciudadanos se están dando cuenta de que, por primera vez en la historia moderna, hay una salida.

Y seamos francos, la adopción de Bitcoin en todo el mundo no es mala para los Estados Unidos ni tampoco para el dólar estadounidense como moneda internacional: el público estadounidense y las empresas estadounidenses se beneficiarán de una revolución de Bitcoin porque una considerable cantidad de la riqueza derivada de bitcoin ya está situada en los Estados Unidos. No obstante, ahora Estados Unidos debe fijar posición y dar forma a su propia política pública en torno a Bitcoin. Porque si no lo hace, los bitcoiners y las empresas de Bitcoin abandonarán sus fronteras, probablemente hacia el sur.

Gracias a Javier Bastardo por traducir el trabajo original del inglés al español. Por favor, echen un vistazo a mi libro Layered Money, el cual espero tener traducido al español pronto.

bitcoin-native financial theory, adjunct professor of finance and business economics @USCMarshall

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